Huelva, 3 feb (EFE).- El uso de plásticos modificados en sus propiedades de transmisión lumínica mediante la adición de ciertos compuestos químicos, que se utilizan para cultivar la fresa, puede estimular la productividad de la planta así como las propiedades nutricionales de los frutos.
Esta es la conclusión de un estudio realizado por el grupo 'Biotecnología de algas' de la Universidad de Huelva, según ha precisado a Efe uno de sus miembros, el investigador Carlos Casal.
Ha señalado que tras ensayos iniciales con varios tipos de plásticos, el estudio se centró en analizar la respuesta del cultivo aplicando dos concretos, uno que denominan 'cristal', que deja pasar mayor cantidad de radiación por presentar un aspecto más transparente.
El otro, denominado 'extradifuso', caracterizado por dejar pasar progresivamente menos la radiación ultravioleta a medida que la longitud de onda disminuye, es decir, filtrando parte de las radiaciones que, en exceso, son más o menos dañinas para el desarrollo del cultivo.
Tras su aplicación tanto en macrotúneles como en microtúneles, los estudios han concluido que con el plástico 'extradifuso' se consigue un aumento de productividad total, expresada en términos de kilo por planta, de entre un 10 y un 15 por ciento -algo inferior con el otro- en comparación con el uso del plástico tradicional.
Con respecto a las cualidades nutricionales, los análisis ponen de manifiesto también un aumento similar con el uso del plástico 'cristal', es decir, aumentan los compuestos fenólicos totales o los antocianos, "compuestos bioactivos que si bien no curan enfermedades son beneficiosos para la salud pues ayudan para prevenir cierto tipo de enfermedades degenerativas al tener propiedades antioxidantes que favorecen la lucha contra los radicales libres", ha indicado Casal.
Con el 'extradifuso', si bien la calidad nutricional del fruto se sitúa en la media, es decir, en la obtenida con el plástico tradicional, "encontramos un mayor desarrollo de las plantas, que muestran más vigor y una mayor envergadura".
Con estos resultados, Casal apuesta por abrir el estudio a otras variedades, ya que hasta el momento éste sólo se ha centrado en la variedad Camarrosa (una de las más extendidas), por lo que sería idóneo comprobar si se obtienen respuestas similares con otras variedades.
Ha subrayado que en diversos estudios se ha constatado la existencia de una gran variabilidad, no sólo dependiente de la variedad empleada, sino también de las condiciones climáticas reinantes de una campaña a otra, por lo que también sería conveniente desarrollar estudios similares en campañas venideras para obtener tendencias consistentes.
A la vista de este estudio, el investigador plantea que quizás sea el momento de "que se produzca un cambio de mentalidad tanto en el agricultor como en el consumidor, de forma que el primero apueste más por la calidad de su producto que por la cantidad y que al segundo no le importe pagar algo más y consumir un producto perecedero de mayor calidad nutricional que repercuta beneficiosamente en su salud".
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